jueves, 21 de diciembre de 2017

PHILADELPHIA

 Esta entrada habría quedado bien de haber sido publicada el día 1 de Diciembre, en el que se celebra el Día Mundial del SIDA pero no es tampoco mala fecha. Ayer con muchísima alegría leía una noticia en un diario deportivo, dos de los mejores jugadores de todos los tiempo de la NBA firmaban su reconciliación tras 26 años enfrentados. ¿qué tiene que ver todo esto con la biología? Uno de ellos, un mito, una estrella, el genial base de los Angeles Lakers, Magic Johnson anunció en 1991 que había contraído el virus VIH. Fue uno de los primeros deportistas en hacerlo público y suscitó muchísima controversia por el desconocimiento que en ese momento todavía existía sobre esta situación. El base de los Detroit Pistons, hasta ese momento rival y amigo, Isiah Thomas se permitió la libertad de hablar en público de su descuidada promiscuidad sexual...y esto encendió la mecha. Magic encabezó un complot para vetar a Thomas de aquel equipazo que asombró al mundo en 1992 apodado como el Dream Team, la guerra estaba servida.

   Aprovechando esta noticia y el trabajo de mi alumna Ana Jiménez, desarrollaremos por completo todos los conceptos básicos sobre el VIH y el SIDA apoyándonos para ello en la película "Philadelphia".

SINOPSIS: 

   Philadelphia (1993) es una película dirigida por Jonathan Demme y protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington.

https://www.youtube.com/watch?v=UlwlH3oEASU
   Un joven abogado, exitoso que trabaja en uno de los estudios de abogados más prestigiosos de Filadelfia se encuentra en la cima de su carrera y recibe como compensación a sus años de esfuerzo y compromiso  uno de los casos más importantes del último tiempo.

   Andrew sin embargo, guarda un secreto que no tardará en ser descubierto. Es homosexual y padece de SIDA, una de las enfermedades más terribles descubiertas en los años 80, y que era frecuentemente asociada a la homosexualidad, razón por la cual – y debido a los síntomas que presentaba- era llamada “la peste rosa”. Andrew fue saboteado por los mismos socios del estudio, quienes haciéndolo parecer un profesional negligente, lo despiden sin dar más explicación que un “decreciente desempeño laboral”. Sin embargo, “Andy” sabía la verdad; y es que había sido víctima de discriminación por su orientación sexual y de los prejuicios típicos que acarrea su enfermedad.

   Se embarca así en una lucha en busca no sólo del reconocimiento de sus derechos, sino también en defensa de su honor y prestigio profesional. Solicita a una decena de abogados representación, sin embargo sólo recibe negativas ante la fuerte repercusión que tenía la enfermedad en esos años. Finalmente llega a la oficina de Joe Miller, un abogado oportunista y homofóbico, quien después de una dura lucha en contra de sus propios prejuicios, se compromete no sólo profesionalmente en el caso si no también con la lucha de Andy como un amigo en búsqueda de sus derechos.

   Durante el juicio, ambos abogados intentan demostrar que el despido de Andrew fue injustificado y motivado únicamente por prejuicios y discriminación no sólo a la enfermedad, sino también a su homosexualidad. Demostrando gran pericia profesional, Miller comienza a formar una fuerte defensa en torno a todos quienes han sido testigos del talento y la entrega profesional de Beckett; quienes no dudan en declarar a su favor. El caso es seguido por la prensa y cientos de grupos en defensa y en contra de las minorías sexuales de toda Filadelfia. Por otro lado, la defensa presentada por el estudio, intenta desprestigiar no sólo la imagen profesional del abogado, si no también, y utilizando aberrantes argumentos discriminatorios, no duda en cuestionarlo por su “estilo de vida descuidado y promiscuo”.

   Finalmente, y tras un largo proceso, el jurado falla a favor de Andrew, condenando al estudio de abogados a pagar un monto total en indemnizaciones cercano a los US$ 5.000.000. Andrew Beckett muere de SIDA ese mismo día.

   El personaje que protagoniza Tom Hanks en este film, es visto como uno de los símbolos de lucha y valentía de los años 90; en tiempos completamente adversos para las minorías y en especial para los homosexuales, quienes hasta entonces, veían como meros espectadores cómo sus derechos eran fuertemente postergados en una ciudad en donde los prejuicios se encontraban a la orden del día

ASPECTOS DE LA ENFERMEDAD REFLEJADOS EN LA PELÍCULA

   A pesar de todos los errores de interpretaciós y miedos que han existido, solamente ciertos líquidos corporales —la sangre, el semen, el líquido preseminal, las secreciones rectales, las secreciones vaginales y la leche materna— de una persona que tiene el VIH pueden transmitir el virus. Estos líquidos deben entrar en contacto con las membranas mucosas o con tejidos lesionados de la otra persona, o ser inyectados directamente al torrente sanguíneo (con una aguja o jeringa) para que ocurra la transmisión. Las formas más comunes de transmisión por tanto son: contacto sexual, transfusiones de sangre (esta proporción se ha reducido mucho por los controles a los que se someten los donantes en los hospitales)  y al compartir jeringuillas y cuchillas de afeitar y con menor probabilidad de madre a hijo durante el embarazo.

Principales vías de transmisión del VIH
   La película recoge dos de estos grupos de riesgo, el de los homosexuales y el de los receptores de transfusiones. El primero está representado por su protagonista, Andrew, que durante el juicio denomina al SIDA como “peste gay” o “cáncer gay”, calificativos con los que se designaba popularmente a la infección por el VIH en aquella época. La población general asociaba la enfermedad con el colectivo homosexual masculino, puesto que la mayor parte de los afectados pertenecían a este grupo social.

   En lo referente a los receptores de transfusiones sanguíneas, una de las testigos del juicio, una empleada del bufete en otra ciudad, también estaba infectada por el VIH y había desarrollado SIDA. Esta testigo se había contagiado después de dar a luz, ya que había perdido mucha sangre y necesitó transfusiones, que resultaron estar infectadas.

   Por lo que se refiere a la vía de transmisión en el caso del protagonista fue por vía sexual, Andrew mantuvo relaciones con un desconocido y de esta forma se contagió.En el juicio declara que cuando se infectó no sabía cómo se contagiaba la enfermedad ni que era mortal.

   En cuanto a la evolución de la enfermedad, tras el contagio, Andrew parece que permaneció asintomático unos pocos años, la película comienza en el momento en que ya sabe que está infectado y realiza controles periódicos sobre su estado inmunológico (nivel de linfocitos T, plaquetas, etc.). La enfermedad sigue su curso hasta que Andrew desarrolla el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, que se manifiesta a lo largo de la acción por infecciones oportunistas y procesos neoplásicos. En su valoración analítica se hace hincapié en el valor de los recuentos de CD4.

   En la película, las primeras manifestaciones visibles de la enfermedad, además de la fiebre , son unas manchas que le aparecen en el rostro. Estas placas eritomatosas o violáceas corresponden a la afectación cutánea del sarcoma de Kaposi, enfermedad neoplásica poco corriente, cuya variante epidémica afecta a pacientes de SIDA. A medida que transcurre la acción, se observa como las lesiones cutáneas aisladas se vuelven más agresivas y generalizadas. Posiblemente se muestra una afectación visceral (estadio IV), lesiones del tracto gastrointestinal que provocan en Andrew un cuadro diarreico severo, que hace que necesite atención hospitalaria . El médico que le atiende decide hacerle una colonoscopia para comprobar si la diarrea es debida al sarcoma de Kaposi o a otra patología.

Primeras manifestaciones: Sarcoma de Kaposi y alteraciones digestivas
   Unos meses después de ser despedido, Andrew ha perdido peso, presenta un color pálido, fatigado y con malestar general. A medida que se desarrolla el juicio, se puede observar un deterioro progresivo de su estado físico: continúa adelgazando, se encuentra débil, con dolores musculares y lipodistrofia, se marea, su pelo se vuelve blanquecino

Se observa ya el progresivo desmejoramiento de Andrew
   Andrew recibe como tratamiento transfusiones sanguíneas y diversos fármacos. Las primeras parecen aliviarle un poco su debilidad. Como antirretroviral toma AZT en monoterapia. Hay que tener en cuenta el momento en que trascurre la acción. En una ocasión, ya bastante avanzada la trama, se lo administra por vía intravenosa su pareja, Miguel (Antonio Banderas) y se ve como el gotero no va y Andrew se niega a que se lo dé en ese momento. Para tratar las infecciones oportunistas le han prescrito aciclovir, ganciclovir y ketoconazol (Nizoril) y para mejorar su estado general y combatir la caquexia, vitaminas y acetato de megestrol (Megase).El tratamiento, dada su complejidad, se ve reflejado en una pizarra que tiene a tal objeto en su apartamento. El AZT es el medicamento que debe tomar con mayor frecuencia.


   Andrew sabe que se va a morir y que el tratamiento solamente alarga un poco su vida.El SIDA provoca importantes cambios en el entorno social de Andrew. En lo referente a su vida profesional, al comienzo de la historia mantiene una buena relación con sus compañeros de trabajo, quienes le aprecian como profesional, valoran su trabajo y están a punto de hacerle socio del bufete. Pero esta relación cambia cuando se enteran de que padece SIDA y es homosexual. Sus jefes le despiden. Sienten repulsa hacia los homosexuales. Consideran que contrajo la enfermedad por mantener una conducta sexual temeraria y tórrida, moralmente reprobable. Para esconder esta actitud discriminatoria, sabotean su trabajo haciendo desaparecer un informe y califican su rendimiento como mediocre. No obstante el núcleo central de la trama es la actitud negativa hacia los homosexuales.

   Sus compañeros de trabajo presentan actitudes dispares. Algunos le apoyan, declarando en el juicio a su favor. Afirman que el suyo fue un despido discriminatorio, porque sus jefes, aunque lo nieguen e invoquen un bajo rendimiento, conocían que padecía el SIDA, además confiesan que era un buen jefe y un buen profesional. Una empleada del bufete enferma de SIDA debido a una transfusión, declara que no se siente diferente a Andrew por haber contraído la enfermedad por otra vía. No ha sido despedida porque en su caso, los jefes, consideran que no es culpable de padecer la enfermedad, mientras que Andrew sí, por ser homosexual

Personaje afectada por VIH debido a transfusión sanguínea
   Joe, el abogado que finalmente lleva adelante su denuncia, no acepta el caso en un principio a pesar de conocerle. Sus motivos son claros, sus prejuicios hacia los homosexuales, su desconocimiento de la enfermedad y el miedo a infectarse con el VIH. Cuando Andrew va a su despacho y se entera que padece SIDA, acude al médico para comprobar que no está infectado por haberle tocado, y se tranquiliza al enterarse de las vías de transmisión de la enfermedad, su médico le dice que sólo se trasmite por intercambio de fluidos corporales . Aún después de aceptar el caso, porque cree que se ha producido una injusticia, sigue manteniendo una actitud de repulsa hacia los homosexuales. A medida que transcurre el juicio, va conociendo a Andrew y a su entorno afectivo, su familia, su pareja, sus amigos y el trato que recibe. Paralelamente, su modo de ver a su cliente y a los homosexuales va cambiando poco a poco, llegando a considerarles del mismo modo que al resto de la gente. Cuanto mayor es su conocimiento acerca de la infección por VIH y de los homosexuales, mayor es su aceptación de los afectados y del colectivo homosexual.

Joe tiene miedo de haberse contagido al tocar a Andrew y acude al médico
   En cuanto a su familia, pareja y amigos, Andrew siempre ha sido sincero con ellos y todos saben que está infectado con el VIH. Tienen un mayor conocimiento de su enfermedad que la población general. Todos le quieren y le apoyan. Su familia acepta su enfermedad y su condición de homosexual. Sus padres están orgullosos de él y le animan a que luche por sus derechos. Todos se preocupan por él y le tratan, como siempre, sin temor a ser contagiados. El momento en que mejor se refleja esta actitud es cuando coge en brazos a una de sus sobrinas y le da el biberón.

   Su pareja, Miguel, le cuida en todo momento, sigue la evolución de la enfermedad y está pendiente del tratamiento. A pesar de permanecer al lado de Andrew, no se ha contagiado.

Miguel y Andrew
   Sus amigos le ayudan a disimular su enfermedad y a cuidarse. La mayoría pertenecen al colectivo homosexual y ven a la infección por el VIH como algo cercano que puede afectarles en cualquier momento.


   La cinta pone de manifiesto cómo algunos desconocidos se percatan de la enfermedad de Andrew con distintas reacciones. Hay varias escenas que reflejan esta situación, la de una mujer en la sala de espera del hospital, la de los usuarios y el encargado de una biblioteca y obviamente la del personal sanitario que le atiende. Todas las personas, a excepción del personal sanitario, reaccionan de la misma manera, con una expresión de temor y pánico en su rostro, que refleja su miedo a la enfermedad. Intentan alejarse de él o aislarle del resto de la gente, “como si fuese un apestado”.

El bibliotecario trata de aislar a Andrew por miedo de los usuarios
   En la película se observa cómo la denuncia de Andrew tiene repercusión, ya que va más allá de una denuncia por despido improcedente. Es un acto de protesta frente al trato que reciben los infectados por el VIH y los homosexuales simplemente por ostentar esta condición. Así se puede ver que a lo largo del juicio se producen manifestaciones multitudinarias tanto a favor como en contra de ambos grupos sociales. Los prejuicios de la población general se imponen a los infectados de VIH/SIDA: una muerte social que precede a la muerte real y física, inevitable en aquel momento

Repercusión mediática generada por el caso de Andrew
   Debido a su estado de inmunodepresión, es susceptible a todo tipo de infecciones oportunistas. Así se puede observar que al final de su enfermedad, sus sistemas respiratorio y digestivo se encuentran afectados, tiene dificultad para respirar y para hablar, debido probablemente a una neumonía y a la aparición de lesiones en la cavidad bucofaríngea y el esófago. Su sistema nervioso también se afecta, puesto que se marea al testificar. Más tarde, se desmaya en la sala del tribunal y debe ser ingresado, necesitando tras la reanimación y el ingreso hospitalario, oxígeno y perdiendo la visión del ojo derecho debido a una infección por citomegalovirus.

El estado de Andrew debido al virus es crítico
¿QUÉ ES EL VIH?

   Aprovechando que acaba de caer en mi poder el libro "Virus y Pandemias" del microbiólogo Ignacio López Goñi, voy a usar su propia descripción de lo que es un virus. Los virus no son células, son agentes infecciosos microscópicos, piratas celulares, que infectan células de diferente naturaleza para secuestrar su metabolismo y multiplicarse en su interior. Un virus fuera de la célula hospedante no es más que un tierno y cándido microorganismo.

VIH: Virus de la Inmunodeficiencia Humana
   El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un retrovirus que ataca al sistema inmunitario de la persona infectada. El sistema inmunitario es la defensa natural de nuestro cuerpo frente a los microorganismos infecciosos, como las bacterias, virus y hongos capaces de invadir nuestro organismo.

   En concreto, el VIH ataca y destruye los linfocitos CD4, que son un tipo de células que forman parte del sistema inmune y que se encargan de la fabricación de anticuerpos para combatir las infecciones causadas por estos agentes externos.

ESTRUCTURA DEL VIH

   Los virus son muy diversos pero en general presentan una estructura muy sencilla. Dijo el Premio Nobel de Medicina Peter Brian Medawar que un virus no es más que un trozo de ácido nucleico rodeado de malas noticias. Una forma muy curiosa de describir una estructura que se resume a una o varias moléculas de uno de los dos tipos de ácido nucleico (sólo uno de los dos tipos, o ADN o ARN), una enzima encargada de convertir ARN en ADN, esencial para que el genoma vírico penetre en el celular, la Transcriptasa Inversa y una cubierta de proteínas que rodea este genoma llamada cápside y en algunas ocasiones una envoltura fosfolipídica con glicoproteinas insertas. Cuando llego a este tema me gusta comparar la estructura de un virus con un bombón Ferrero Rocher, a los niños les parece curioso y acaba siendo una clase didáctica y útil.



¿QUÉ LE PASA A TU ORGANISMO CUANDO TE INFECTAS?

   Los virus no son capaces de reproducirse por sí mismos, necesitan utilizar a otros seres vivos para poder multiplicarse y sobrevivir. Cuando te infectas, el VIH se dirige a sus células diana, los CD4. Cuando encuentra un CD4, el virus se fija a la membrana de la célula y fusiona su cápside con la membrana celular, de modo que ahora puede introducir su material genético para que esta célula se ocupe de reproducirlo (multiplicarlo). Una vez ha comenzado la replicación, sale a sangre y se propaga por todo el cuerpo infectando otras células que también usarán para que multipliquen su material genético.




   Cuando esta multiplicación se produce, hay copias del virus circulando por la sangre (el número de copias del virus es lo que se conoce como Carga Viral) y se reduce la cantidad de células CD4 del organismo, que acaba produciendo una deficiencia inmunitaria. En este momento el organismo pierde capacidad defensiva, provocando que la persona que lo sufre tenga más probabilidades de contraer otras infecciones o de desarrollar enfermedades relacionadas con el VIH, conocidas como enfermedades oportunistas. Están provocadas por agentes que, ante sistemas inmunes que funcionan con normalidad, no causan ninguna enfermedad. Solamente cuando el sistema inmunitario está muy debilitado, aprovechan la “oportunidad” para desarrollar infecciones.

   Se habla de inmunodeficiencia cuando el sistema inmunitario ya no puede cumplir su función de combatir las infecciones u otras enfermedades.

TRATADOS vs NO TRATADOS

   No existe una cura definitiva, por lo que el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. Con la atención médica adecuada y tratamiento el VIH se puede controlar.

   Los medicamentos contra el VIH impiden que el virus se reproduzca (se replique), lo que reduce la carga viral. Al tener menos concentración del VIH en el organismo el sistema inmunitario tiene más posibilidad de recuperarse y aunque no se llega a eliminar del todo el virus del cuerpo, el sistema inmunitario está lo suficientemente fuerte como para combatir las infecciones y ciertos tipos de cáncer relacionados con el VIH. El tratamiento además reduce el riesgo de transmisión del VIH.

   El hecho de tratar la enfermedad lo antes posible y la gran evolución que han experimentado los fármacos para el VIH, ha hecho que la esperanza de vida de estos pacientes sea cada vez mayor.

   Por el contrario, las personas que no reciben tratamiento permitirán que el virus se extienda por su cuerpo, debilitando gravemente el sistema inmunitario y pudiendo llegar al estadio sida. Además, la carga viral en sangre es elevada y pueden propagar el virus.

VIH ≠ SIDA

   VIH y sida no son sinónimos, tener VIH no significa tener sida. Estar infectado por el VIH significa que el virus está en tu organismo multiplicándose, lo que provoca que tu sistema inmunológico se debilite, pero no necesariamente que desarrolles una enfermedad.

   El sida (síndrome de la inmunodeficiencia adquirida) es un conjunto de manifestaciones clínicas que aparecen cuando la inmunodeficiencia que provoca la infección del VIH es muy acusada, y nuestro sistema inmune es incapaz de defender a nuestro organismo. En la historia natural de la infección por VIH, el sida es la etapa más grave, y se caracteriza por la presencia de ciertas enfermedades oportunistas o neoplasias que pueden amenazar la vida del paciente.




   El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) sigue siendo un problema de salud pública mundial. Más de 35 millones de personas han muerto afectadas por este virus. Solo en 2016, un millón. Y según cifras oficiales hoy aún la padecen 36,7 millones de personas en todo el mundo.

   Si bien en el primer mundo el acceso a retrovirales y tratamientos permite convivir con esta enfermedad durante muchos años con una calidad de vida adecuada, esta enfermedad en países pobres sigue siendo una lacra. Solo en África, sin ir más lejos, hay 25,6 millones de personas afectadas. Es decir, el 69,7% del total de personas contagiadas en el planeta residen en el continente africano, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Cada año aparecen 1.8 millones de nuevas infecciones por VIH que suponen 1 millón de muertes, el 90% en países en vías de desarollo.